Cuando Hispania se rompió en pedazos

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La Guardilla / Historia / Las nuevas Hispanias · 711–910

Cuando Hispania se rompió en pedazos

Asturias, León, Pamplona, Castilla y los condados carolingios no aparecieron de golpe: nacieron durante dos siglos de conquistas, pactos familiares y fronteras que cambiaban continuamente.
DOSSIER HISTÓRICO · FUENTES, MAPA Y RELATO DIVULGATIVO
15 DE AGOSTO DE 2026 · 711–910 · 22 MIN DE LECTURA
La Guardilla Historia. Investigación y redacción editorial. Las fechas dudosas y las tradiciones tardías aparecen señaladas como tales.
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En el año 910 Alfonso III fue expulsado del poder y sus hijos se repartieron la monarquía del noroeste. León, Galicia y Asturias quedaron en manos distintas; en Pamplona acababa de imponerse una nueva dinastía; los herederos de Wifredo gobernaban varios condados orientales y Córdoba apenas conseguía dominar a sus propias familias fronterizas. Doscientos años después de la conquista de 711, Hispania no se había dividido en dos: se había fragmentado en muchas.

Este dossier reconstruye ese proceso desde una perspectiva peninsular. Al-Ándalus es imprescindible, pero el centro de la historia será cómo se formaron Asturias-León, Pamplona, Castilla, Aragón y los condados carolingios. La tesis es sencilla: ninguno nació terminado ni obedeció desde el principio a un proyecto nacional o religioso coherente.

La pregunta histórica

¿Cómo pasó la antigua Hispania visigoda de tener una monarquía con centro en Toledo a albergar varios poderes que competían por sus ciudades, sus valles y también por la memoria de aquella Hispania desaparecida?

01La ruptura de 71102Los poderes del norte03Las fuentes dudosas04El mapa de 910
Período 711–910
Espacio Península Ibérica y vertiente norte de los Pirineos
Protagonistas Omeyas, astures, galaicos, cántabros, vascones, Banū Qasī, carolingios y aristocracias locales
Advertencia Buena parte de los orígenes fue escrita décadas o siglos después para legitimar dinastías
Fecha de ruptura711 · derrota de Rodrigo y comienzo de la conquista
Fecha de reorganización824 · consolidación de Pamplona y nuevas fronteras pirenaicas
Fecha de cierre910 · división de la monarquía de Alfonso III y ascenso de León
Idea centralLa frontera era una red de pactos, no una raya entre dos religiones

1. DESPUÉS DE TOLEDO: UNA CONQUISTA, MUCHAS CONTINUIDADES

La conquista comenzó en 711 aprovechando una crisis sucesoria del reino visigodo, pero no puede explicarse únicamente por la traición de un conde, la debilidad moral de los godos o una batalla decisiva en Guadalete. El califato omeya llevaba décadas extendiéndose por el Mediterráneo y el norte de África. Las tropas de Tariq ibn Ziyad, formadas mayoritariamente por bereberes, derrotaron al ejército de Rodrigo y encontraron una estructura política cuya autoridad central podía derrumbarse si desaparecía el rey y se rompía la fidelidad de las aristocracias.

Tariq y Musa ibn Nusayr ocuparon los principales centros políticos, pero la sumisión no se hizo siempre de la misma manera. Algunas ciudades fueron conquistadas; otras negociaron. El pacto atribuido a Teodomiro en 713 muestra a un potentado cristiano que conservaba personas, propiedades e iglesias a cambio de obediencia y tributos. No toda Hispania se transformó en una sociedad islámica en cuatro años: durante mucho tiempo la mayoría de la población continuó siendo cristiana, hablando latín tardío o romances y viviendo bajo autoridades locales parcialmente heredadas del mundo anterior.

La administración conquistadora tampoco estaba terminada. Al-Ándalus fue primero una provincia periférica del califato omeya, dependiente de Ifriqiya y, en último término, de Damasco. Sus gobernadores se sucedieron con rapidez; árabes y bereberes compitieron por tierras y tributos; los contingentes sirios llegados durante la crisis de 740-742 añadieron otra capa de poder. En 756 Abd al-Rahman I derrotó a sus rivales y fundó un emirato omeya políticamente independiente, pero todavía tendría que negociar o combatir con numerosas familias regionales.

“El mundo de 711 no fue sustituido por otro mapa terminado: durante generaciones convivieron nombres, obispados, aristócratas y sistemas fiscales viejos y nuevos.”
Portada editorial esquemática de las nuevas entidades políticas formadas entre 711 y 910
Mapa editorial de apertura. Esquema conceptual elaborado para La Guardilla. Las formas no representan fronteras exactas: entre 711 y 910 los dominios cambiaron continuamente y el control efectivo fue desigual.
Bosque de columnas y arcos de la mezquita de Córdoba
Córdoba: construir una capitalAbd al-Rahman I inició la mezquita aljama en 785–786. Sus sucesivas ampliaciones materializan algo que el mapa político suele ocultar: al-Ándalus estaba creando instituciones, fiscalidad y una cultura cortesana mientras los poderes septentrionales apenas comenzaban a estabilizarse.Foto: Richard Mortel, Wikimedia Commons, CC BY 2.0.

2. LOS NUEVOS PODERES: NO NACIERON TODOS A LA VEZ

Asturias: de una insumisión local a una monarquía

Pelayo es un personaje histórico probable, pero sabemos muy poco del hombre real. Las versiones extensas de su rebelión y de Covadonga proceden de las crónicas asturianas redactadas a finales del siglo IX, cuando la corte de Alfonso III necesitaba presentar su dinastía como continuadora de los reyes visigodos. La fecha tradicional de 722 resulta posible, no segura; el tamaño del enfrentamiento y la biografía goda de Pelayo son todavía más difíciles de comprobar.

Lo decisivo no fue una supuesta gran batalla fundacional, sino la supervivencia de un poder local en las montañas. Con Alfonso I, entre 739 y 757, aquel núcleo incorporó o sometió espacios de Galicia, la costa cantábrica, Liébana y territorios hacia el alto Ebro. Las tradiciones lo relacionan con Pedro, duque de Cantabria, y su matrimonio con Ermesinda lo integró en la familia de Pelayo. Esa alianza ayuda a entender que el primer reino no fuera exclusivamente astur: reunía aristocracias y comunidades astures, cántabras y galaicas.

Las campañas de Alfonso I alcanzaron ciudades al sur de la cordillera. Las crónicas posteriores afirmaron que trasladó población cristiana hacia el norte y dejó vacío el valle del Duero. La historiografía ya no acepta un «desierto» completo: hubo violencia, desplazamientos y pérdida de poderes urbanos, pero también continuidad campesina. Más que una línea vacía apareció una amplia franja de control discontinuo.

De Pravia a Oviedo: inventar una corte y una legitimidad

Los primeros soberanos no tuvieron una capital estable en sentido moderno. Cangas de Onís quedó asociada a Pelayo; Silo gobernó desde Pravia; Alfonso II convirtió Oviedo, desde finales del siglo VIII, en residencia regia y centro eclesiástico. La construcción de iglesias, el ceremonial y las relaciones con la corte carolingia hicieron visible una monarquía que pretendía durar.

En este proceso la Iglesia fue fundamental. Beato de Liébana intervino en la disputa contra el adopcionismo de Elipando de Toledo y conectó la montaña cántabra con debates europeos. El hallazgo de la supuesta tumba de Santiago, durante el reinado de Alfonso II, proporcionó otro santuario legitimador. Solo gradualmente la corte comenzó a afirmar que estaba restaurando el orden de los godos. La ideología de «pérdida y restauración de España» fue una construcción del siglo IX, no necesariamente el programa político de Pelayo.

Exterior de Santa María del Naranco en Oviedo
Una corte hecha piedraSanta María del Naranco fue levantada en tiempos de Ramiro I, hacia 848, como edificio palatino. No pertenece al momento de Pelayo: muestra hasta qué punto la monarquía asturiana ya se había institucionalizado un siglo después.Foto: Alonso de Mendoza, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
Los cuatro jinetes en el Beato de Facundo
La huella de BeatoEsta miniatura es de 1047, no del siglo VIII. Sirve para mostrar la poderosa tradición manuscrita que nació de los comentarios de Beato de Liébana, no para ilustrar literalmente su propia época.Beato de Facundo, Biblioteca Nacional de España; reproducción en Wikimedia Commons, dominio público.

Pamplona: vascones, omeyas, francos y parientes musulmanes

Pamplona no apareció como un reino cristiano cerrado tras 711. Durante un siglo fue una plaza disputada entre autoridades andalusíes, poderes vascones, carolingios y linajes del valle del Ebro. En 778 Carlomagno entró en la Península esperando recibir Zaragoza. Cuando la operación fracasó, derribó las defensas de Pamplona y su retaguardia fue atacada en Roncesvalles por vascones. La épica transformó después a aquellos atacantes en musulmanes.

En 824 una nueva expedición franca sufrió la llamada segunda batalla de Roncesvalles. A partir de entonces se consolidó el poder de Íñigo Arista o Eneko Aritza. Su familia mantuvo vínculos estrechos con los Banū Qasī, el linaje muladí dominante en partes del valle del Ebro. Las fuentes árabes presentan incluso a Íñigo y Musa ibn Musa como hermanos maternos, aunque los detalles genealógicos deben manejarse con cautela. Lo esencial es que Pamplona no sobrevivió aislándose del mundo islámico, sino participando en sus redes familiares y políticas.

En 905 Sancho Garcés I desplazó a la dinastía Íñiga. Con él comenzó una orientación más expansiva hacia La Rioja y una cooperación más frecuente con la monarquía leonesa. Aun así, durante este periodo es más preciso hablar de reino de Pamplona que de Navarra.

Puerto pirenaico de Ibañeta junto a Roncesvalles
Roncesvalles no fue una frontera fijaEl puerto de Ibañeta ayuda a entender la escala real del conflicto: un corredor montañoso, varias rutas y poderes locales capaces de hostigar a un ejército franco. En 778 y 824 la geografía importó tanto como las etiquetas religiosas.Foto: Euskalduna, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

La frontera carolingia: varios condados, no una Cataluña anticipada

Los carolingios pretendían alejar el poder andalusí del sur de la Galia. Girona pasó a su dominio en 785 y Luis el Piadoso tomó Barcelona en 801. Alrededor de estas ciudades y de los valles pirenaicos se organizaron condados como Barcelona, Girona, Urgell, Cerdaña, Osona, Empúries, Pallars y Ribagorza. No formaban una provincia unificada. La expresión «Marca Hispánica» aparece en textos narrativos carolingios, pero no fue el nombre oficial de un país ni existió un marqués que gobernara todo el conjunto.

Las poblaciones locales conservaron parte de la tradición jurídica visigoda, mientras condes, obispos y monasterios se integraban en el mundo franco. Desde 878 Wifredo el Velloso concentró varios condados y promovió centros como Ripoll y Sant Joan de les Abadesses. Al morir en 897, sus hijos heredaron sus dignidades sin que la monarquía franca pudiera reorganizarlas. Fue un avance de la patrimonialización condal, pero no una independencia formal ni el nacimiento instantáneo de Cataluña.

Aragón y Castilla: dos fronteras que todavía no eran reinos

En los Pirineos centrales, el condado de Aragón surgió bajo influencia franca en torno al valle de Hecho y acabó estrechamente relacionado con Pamplona. Sobrarbe y Ribagorza siguieron trayectorias diferentes y están peor documentados. El reino de Aragón pertenece al siglo XI: en el IX solo encontramos pequeños poderes condales situados entre Pamplona, los carolingios y las ciudades andalusíes de Huesca y Zaragoza.

Castilla era la frontera oriental de la monarquía asturiana. Álava, Amaya y los valles burgaleses estaban expuestos a expediciones cordobesas y a la política de los Banū Qasī. Rodrigo aparece como conde de Castilla durante el reinado de Ordoño I; Burgos quedó asociada a Diego Rodríguez en 884. No existía aún una Castilla independiente, sino una constelación de condados y fortalezas subordinada al poder de Oviedo.

León: cuando el centro bajó de la montaña

Ordoño I reforzó León a mediados del siglo IX y Alfonso III extendió su autoridad hacia el Duero, Astorga, Zamora, Oporto y Coimbra. León poseía murallas romanas, comunicaciones con la Meseta y una posición más adecuada para dirigir la nueva frontera que Oviedo. El traslado del centro no fue una mudanza ceremonial de un día, sino el resultado de la expansión territorial.

En 910 Alfonso III fue obligado a abandonar el trono y sus hijos se repartieron los dominios: García recibió León, Ordoño Galicia y Fruela Asturias. Los territorios volverían a reunirse, pero la gravedad política ya se había desplazado. Por eso 910 sirve como cierre convencional de la monarquía asturiana y comienzo de la etapa leonesa.

Cronología esencial

711Caída del poder toledanoTariq derrota a Rodrigo y comienza la conquista.
713Pacto de TudmirEjemplo de sumisión negociada con una autoridad cristiana.
c. 718–722Pelayo y CovadongaOrigen tradicional del poder asturiano; cronología y relato discutidos.
756Emirato omeyaAbd al-Rahman I se impone en Córdoba.
778RoncesvallesFracasa la expedición de Carlomagno a Zaragoza.
785–801Girona y BarcelonaSe consolida la frontera carolingia al sur de los Pirineos.
824Pamplona se afirmaLa segunda batalla de Roncesvalles favorece a Íñigo Arista.
878–897Wifredo el VellosoConcentración y transmisión familiar de varios condados.
910El eje leonésAbdicación de Alfonso III y división de la monarquía.
Cronograma cruzado · 711–910

Lo importante es lo que ocurre a la vez

La secuencia evita contar primero “la historia musulmana” y después “la cristiana”. Cada franja temporal muestra cuatro espacios conectados por campañas, matrimonios, tributos y cambios de fidelidad.

Periodo
Córdoba y al-Ándalus
Asturias → León
Pamplona y valle del Ebro
Pirineo oriental
711
–
756
Conquista y gobierno de los valíesPactos locales, rebelión bereber de 740, llegada de contingentes sirios y lucha entre facciones. Abd al-Rahman I se impone en 756.
Pelayo y Alfonso IUna insumisión local sobrevive y ensancha su influencia por la cornisa cantábrica, Galicia, Liébana y el alto Ebro.
Poderes todavía fluidosPamplona mantiene élites locales bajo presiones andalusíes. En el Ebro se forman linajes islamizados como los Banū Qasī.
Antes de la «Marca»La Septimania y los pasos orientales siguen afectados por la expansión andalusí y por el ascenso de los carolingios al norte.
756
–
824
Emirato independienteAbd al-Rahman I crea una dinastía cordobesa; comienza la mezquita aljama. El emirato combate rebeliones y ciudades poco obedientes.
Pravia y OviedoSilo gobierna desde Pravia; Alfonso II construye corte, iglesias, relaciones francas y legitimidad regia en Oviedo.
778 y 824Los vascones atacan la retaguardia de Carlomagno; después Íñigo Arista se consolida mediante redes vinculadas a los Banū Qasī.
Girona y BarcelonaGirona entra en la órbita franca en 785 y Barcelona cae en 801. Aparece una constelación de condados, no un país unificado.
824
–
866
Abd al-Rahman II y Muhammad IMayor capacidad fiscal y militar, pero conflictos en Toledo, Mérida y las fronteras. La centralización sigue siendo desigual.
Ramiro I y Ordoño IArquitectura palatina, expansión hacia León, Astorga y Amaya, y reorganización de nuevas zonas de frontera.
Apogeo de Musa ibn MusaPamplona y los Banū Qasī alternan cooperación, parentesco y conflicto con Córdoba y con los poderes vecinos.
Condes y monasteriosLas autoridades locales administran valles distintos; la dependencia franca no elimina sus propios intereses familiares.
866
–
910
Crisis del emiratoDurante Abd Allah proliferan rebeliones regionales, entre ellas la de Umar ibn Hafsún. Córdoba conserva prestigio sin controlar todo el territorio.
Alfonso III y el eje del DueroLeón, Zamora, Oporto, Coimbra y Burgos ganan peso. En 910 la división dinástica confirma el desplazamiento hacia León.
De los Íñigos a los JimenosLos Banū Qasī pierden fuerza; Sancho Garcés I toma el poder en 905 y orienta Pamplona hacia La Rioja.
Wifredo y la herencia condalWifredo concentra condados desde 878; tras 897 sus hijos los heredan, un paso hacia la patrimonialización del poder.

El mosaico peninsular hacia 910

El esquema muestra centros de poder y zonas de influencia, no fronteras estatales modernas. Castilla seguía dentro de la monarquía noroccidental; Aragón era un condado; los territorios orientales continuaban formalmente vinculados a los francos y el emirato controlaba de manera desigual una enorme extensión.

ASTURIAS · LEÓN · GALICIA CASTILLA PAMPLONA ARAGÓN CONDADOS CAROLINGIOS AL-ÁNDALUS FRONTERA SUPERIOR · BANŪ QASĪ León Pamplona Barcelona Córdoba

Lectura del mapa: reconstrucción esquemática de La Guardilla Historia. Las manchas representan áreas políticas aproximadas; no deben leerse como fronteras administrativas exactas ni como espacios étnicamente homogéneos.

Atlas comparado · pulsa una fecha

Tres mapas para dos siglos de cambios

En lugar de comprimir todo el periodo en una sola mancha, la secuencia permite ver tres procesos distintos: el predominio andalusí tras la conquista, la formación de corredores carolingios y asturianos, y la llegada del eje político al Duero hacia 910.

Mapa de la Península Ibérica hacia 910
910 · el tablero ya es reconocibleQué mirar: la monarquía noroccidental alcanza el Duero y desplaza su centro hacia León; Pamplona se afirma; Castilla y Aragón siguen siendo espacios condales; el noreste continúa fragmentado en condados. Al-Ándalus sigue siendo el poder territorial mayor.Mapa: Crates, basado en cartografía histórica de University of Texas Libraries, Wikimedia Commons, CC BY-SA.

Cómo leerlos: son reconstrucciones didácticas, no catastros medievales. Las fronteras eran porosas, el dominio podía reducirse a ciudades, fortalezas, rutas y cobro de tributos, y algunos detalles —especialmente la extensión de poderes fronterizos como los Banū Qasī— siguen discutidos.

3. QUÉ SABEMOS Y QUÉ ESTAMOS INTERPRETANDO

El problema principal es la desigualdad de las fuentes. La Crónica mozárabe de 754 está relativamente próxima a la conquista, pero fue escrita desde un medio cristiano integrado en al-Ándalus y apenas explica los pequeños poderes septentrionales. Para Asturias dependemos en gran medida de la Crónica albeldense y de las versiones de la Crónica de Alfonso III, redactadas a finales del siglo IX con una evidente función legitimadora.

En Pamplona hay que combinar anales francos, noticias árabes y genealogías posteriores. Para los condados orientales la documentación mejora durante el siglo IX gracias a diplomas carolingios y monásticos. La arqueología, la numismática y el estudio del poblamiento permiten corregir algunas imágenes creadas por las crónicas, como la despoblación absoluta del Duero o la desaparición total de las instituciones cristianas bajo dominio andalusí.

Estado de la evidencia

No todas las escenas tradicionales tienen el mismo grado de seguridad. Esta distinción evita convertir una historia de orígenes en una colección de leyendas nacionales.

Bien documentado

La conquista de 711, el emirato de Abd al-Rahman I desde 756, Roncesvalles en 778, la toma carolingia de Barcelona en 801, el enfrentamiento de 824 y la división dinástica de 910.

En discusión

La fecha y dimensión de Covadonga, el origen social de Pelayo, el alcance de la despoblación del Duero y el control real que cada monarquía ejercía fuera de sus centros principales.

No lo sabemos

Las lealtades exactas de muchas comunidades, la biografía completa de los primeros caudillos y cuánto conservan de realidad histórica ciertas genealogías redactadas mucho después.

Anverso y reverso de un dinar bilingüe omeya acuñado en al-Ándalus en 716 o 717

Una moneda con dos nombres

Los dinares bilingües de 98 de la Hégira presentan el territorio como Spania en latín y al-Andalus en árabe. La moneda no demuestra que ambas identidades fueran equivalentes para toda la población, pero sí muestra a una administración que construía un poder nuevo utilizando todavía el lenguaje monetario comprensible del mundo conquistado.

Clave de lectura: en 716 la transformación política era real, pero la arabización administrativa y la islamización social apenas estaban comenzando. Imagen: Classical Numismatic Group, Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.5.

4. 910: EL MAPA QUE PREPARÓ LA EDAD MEDIA PENINSULAR

Hacia 910 al-Ándalus seguía ocupando la mayor parte de la Península y poseía sus principales ciudades y espacios agrícolas, pero el emir Abd Allah gobernaba un territorio atravesado por rebeliones. Toledo, Mérida, los Banū Qasī y Umar ibn Hafsún demostraban que Córdoba tampoco era un bloque compacto. La posterior reunificación de Abd al-Rahman III no debe proyectarse hacia atrás.

En el noroeste, León sustituía gradualmente a Oviedo como centro de una monarquía extendida hasta el Duero. Castilla seguía siendo su frontera oriental. Pamplona había cambiado de dinastía y comenzaba a mirar hacia La Rioja. Aragón era todavía un condado. En el este, las familias condales actuaban con autonomía creciente, aunque continuaban dentro del horizonte político carolingio.

El resultado no fue una división permanente entre una España cristiana y otra musulmana. Fue un sistema de poderes de tamaño desigual que se aliaban y combatían según intereses familiares, fiscales y territoriales. Los Banū Qasī podían colaborar con Pamplona contra Córdoba; los reyes asturianos negociaban treguas con emires; los condes carolingios pactaban con ciudades andalusíes; las aristocracias cambiaban de fidelidad y, en ocasiones, también de religión.

En 910 ya estaban sobre el tablero los principales espacios que protagonizarían los siglos siguientes, pero ninguno tenía todavía la forma, el nombre ni las fronteras con que hoy lo recordamos.
Asturias-LeónMonarquía expansiva; León se convierte en su nuevo centro político
PamplonaReino pirenaico de la dinastía Jimena desde 905
Castilla y AragónFronteras condales, todavía no reinos independientes
Condados orientalesFormalmente carolingios, cada vez más patrimonializados
Conexión con Cantabria: la tradición convierte a Alfonso I en hijo del duque Pedro de Cantabria y su matrimonio con Ermesinda enlaza la aristocracia cántabra con el linaje de Pelayo. Liébana fue además un refugio de poder eclesiástico y cultural: desde allí Beato participó en un debate teológico que implicó a Toledo, Oviedo y la corte de Carlomagno. Cantabria no fue un decorado entre Asturias y Castilla, sino una de las bisagras de la nueva monarquía.

Fuentes y lecturas

Selección de fuentes y estudios consultados para distinguir los acontecimientos documentados de las construcciones políticas posteriores.

  • FUENTES PRIMARIAS. Crónica mozárabe de 754; Crónica albeldense; versiones Rotense y Sebastianense de la Crónica de Alfonso III; Annales regni Francorum; pacto de Tudmir transmitido por al-Udri y al-Dabbi.
  • EDICIÓN DE REFERENCIA. Juan Gil Fernández, José Luis Moralejo y Juan Ignacio Ruiz de la Peña, Crónicas asturianas, Universidad de Oviedo, 1985.
  • PRIMER AL-ÁNDALUS. Alejandro García Sanjuán, “Al-Andalus durante los primeros emires, 716–756”, Zona Arqueológica, 15, 2011, pp. 177–190. Ficha académica.
  • ASTURIAS. Francisco Javier Fernández Conde, “Poderes sociales y políticos en Asturias. Siglos VIII–X”, Territorio, Sociedad y Poder, 2009. Texto completo.
  • CASTILLA. Carlos Estepa Díez, “La Castilla primitiva (750–931): condes, territorios y villas”, Territorio, Sociedad y Poder, 2009. Texto completo.
  • NORESTE PENINSULAR. Xavier Costa-Badia, Jordina Sales-Carbonell y Marta Sancho i Planas, “De visigodos a carolingios”, Hispania Sacra, 76, 2024. Texto completo.
  • MARCA HISPÁNICA. Síntesis sobre la monarquía carolingia y el poder condal, Enciclopèdia Catalana. Consulta.
  • PAMPLONA. Real Academia de la Historia, “824: segunda batalla de Roncesvalles”. Historia Hispánica.
  • PACTOS DE CONQUISTA. Francisco Franco-Sánchez, “Análisis de las dos líneas de transmisión del tratado de Tudmir”, Anaquel de Estudios Árabes, 27, 2016, pp. 63–79. Texto completo.
  • NUMISMÁTICA. Museo Arqueológico Nacional, ficha del dinar bilingüe con las leyendas SPANIA y al-Andalus. Catálogo CER.es.
  • CARTOGRAFÍA COMPARADA. Serie de reconstrucciones peninsulares de 750, 814 y 910 conservada en Wikimedia Commons y derivada parcialmente de la cartografía histórica de University of Texas Libraries. Se utiliza como guía didáctica, no como delimitación administrativa exacta. 750 · 814 · 910.

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